martes, 29 de julio de 2014

ESTATUA PARA EMILIANO. La Prensa, 15 Enero 1977.





Mañana domingo 16. sera desvelizada en Granada  la estatua del General Emiliano Chamorro, al comienzo de una nueva avenida abierta por la presente gestión alcaldicia.

La estatua fue esculpida por Edith Gron, y encargada por don Abel Gallard, uno de los últimos amigos del General Chamorro, que aún vive. 

Don Abel hizo un sobrehumano esfuerzo no sólo por costear el monumento, sino por conservarlo cuando después del terremoto cayó la casa en que lo tenía guardado, de manera que el mérito principal del homenaje al caudillo conservador, se debe a él.

SEIS PINTORES CONVERSAN, Julie Aguierre, Hilda Vogl, Pablo Beteta, César Izquierdo y Leonel Vanegas.


CURSO DE PINTURA IMPARTIDO EN BOACO. 11 de_marzo de 1981.


lunes, 28 de julio de 2014

DON RODRIGO PEÑALBA PINTA A SU NUERA, HELLEN ILEANA. 16 Oc. 72


ARTISTA NICARAGÜENSE GANADOR DE LA III BIENAL IBEROAMERICANA DE ARTE. En: El Nuevo Diario, 13 de septiembre de 1982.


El conocido pintor nicaragüense, Alejandro Aróstegui, recibió en fecha reciente el premio de la III Bienal Iberoamericana de Pintura, que se efectuó en México del 28 de julio al 27 de agosto patrocinado por el Instituto Domecq, A. C. con la asesoría del Instituto Nacional de Bellas Artes.

El premio consistió en mil dólares y un diploma honorífico, y fue otorgado a los tres cuadros presentados por Aróstegui en dicha exposición donde participaron cerca de 300 trabajos de diferentes artistas iberoamericanos.

La exposición que se denominó “El Paisaje en la Pintura Contemporánea”, pretende contribuir una mayor valorización y estimulo en la sensibilidad artística. 

La pintura de Aróstegui se basa esencialmente en objetos de desecho como un símbolo de lo inservible en una sociedad de consumo, sin embargo toda su obra es una regeneración de escombros, un basurero nutrido. El amoroso tratamiento de material tan deleznable, su sacrílización (sic) misma le otorga un sentido religioso de fe en la vida  y su rescate de la muerte.

“El Paisaje en la Pintura Contemporánea” participó en la Tercera Bienal Iberoamericana de Artes a través de invitaciones realizadas por los asesores nombrados para tal efecto por el I. C. D. quienes consideraron para cada caso la labor realizada por el artista. Esta exposición también fue abierta a todos los pintores de los países de habla española y portuguesa.

Los requisitos para participar en el certamen, consistían en que las obras se hubiesen realizado después de 1978, y no haber sido presentadas en ningún concurso. En el evento se otorgaron tres premios y cuatro menciones.

Aróstegui quien cuenta con 47 años de edad, es originario de Bluefields. Estudió pintura en Bellas Artes, Estados Unidos y Francia. Fue fundador del grupo Praxis en 1963 y director de la galería del mismo nombre.

EXPOSCIONES DE ARÓSTEGUI


Aróstegui ha presentado exposiciones en Francia, España, Venezuela, Cuba, Colombia y Centroamérica. Sus dos más recientes exhibiciones han sido en el presente año: una en el Museo Moderno de México y la otra en la Asociación Sandinista de la Cultura (ASTC), ambas dedicadas a la Revolución Popular Sandinista. 

EL INDIO GARCÍA Y MASAYA A TRAVÉS DE LA PINTURA. Por: Mildred Largaespada. En: Gente. Año I. No. 28. 6 de Julio de 1990.



Gente Interesante

Dice que cuando era un bebé, lo prestaron para que fuera Niño Dios. Pero ocurrió que como era tan lindo, se enamoraron de él y temiendo que lo robaran, en su lugar pusieron a un “chelito”. Por eso es que el Niño Dios no es chirizo como somos en Monimbó”, comenta Manuel Antonio García Moya. Sin duda, su versión sobre la identidad del Niño demuestra su buen humor y la irreverencia del indio monimboseño. Porque Manuel es “El Indio García”, de sangre indígena, masaya de nacimiento y managua a la fuerza —tuvo que venir a la capital para poder sobrevivir.

Pero sobre todo, es un “registrador de la historia”, que en su caso, no la escribe sino que la pinta, en chiquito, en primitivo, en esas minúsculas figuras inamovibles y profundamente expresiva. Manuel es el primer pintor primitivista de Nicaragua y el que ha llevado su obra al muralismo.

El tono serio con que iniciamos la entrevista se esfumó después de los primeros cinco minutos, pues más tarde y sin percatarse hablaba sin parar, desplegando una sonrisa matizada por dos dientes de oro en su dentadura postiza. Tiene 51 años de edad y treinta de pintar. Eso no le impide recordar sus tiempos de jugador de chibolas…

Masaya: años 40. Manuel regresa a aquellos días en los que le fascinaba elevar una cometa entre las calles polvorientas en su barrio natal. Nació en un ambiente marginado. “Fuimos muy pobres, me inquietaba ese deterioro y más tarde eso era lo que estaba pintando”, dice suavemente sustituyendo las “eses” por las jotas”.

Tuvo una familia numerosa, 15 hermanos. Ahora sólo quedan 4, porque todos se fueron muriendo cuando estaban pequeños. Vendió verduras con su madre y  cortó café: “con eso nos sosteníamos con tal de conseguir con qué comer”. Su alegría más grande en esos días no fue el auge de la televisión, sino haber comido los tres tiempos. Aprendió los oficios de mecánica, zapatería, sastrería, pero ninguno le gustó. En Managua aprendió a tomar fotografías y  a restaurar rostros, oficio que más tarde lo llevaría por las calles y el malecón del Lago para hacer fotos a la gente con una cámara polaroid y cobrar 10 pesos por las mismas.

En el 59 llegó a la Escuela de Bellas Artes para descubrir el verdadero sentido de sus manos y su imaginación. Encontró la respuesta a esa inquietud de años y empezó, con el entusiasmo de los que han encontrado el motivo de vivir, a registrar su historia y la de su país.

“Allí conocí a Rodrigo Peñalba y aprendí la técnica del color. Nunca pensé estar en la escuela por ganar plata, sino porque me gustaba pintar”, expresa confesando ese primer sentimiento de los artistas y al cual muchos renuncian más tarde.

Manuel relata que en esos tiempos nadie vivía de la pintura y nadie compraba. Él trabajaba para poder pintar y lo hizo como office-boy, luego como dibujante publicitario y más tarde montó una fábrica de marcos y una galería. “Quería pintar a las vendedoras, el paisaje, mis calles. Me entusiasmaba lo que hacía”, expresa acomodándose un sombrero de felpa negra, que usa desde hace muchos años. Nunca le interesó leer un libro sobre pintura y es más, un amigo, Carlos Montenegro, le dijo que no lo hiciera para que siguiera pintando tal y como lo hacía, con su estilo primitivista.

Pero fue un artista marginado. Sólo unos pocos le admiraron su obra. Los más, negaron el hecho de estar frente a un artista. Casi permaneció en el anonimato.

De hecho, el Manuel que conocemos emergió de ente las sombras en la última década. Toda su obra tuvo que ser homenajeada, por el simple hecho de merecerla, porque estaba allí, porque merece la pena admirar lo bueno. El Indio García ha tenido mucho reconocimiento internacional, varios premios. El mural primitivista más grande del mundo, 30 metros de alto, pintado en Berlín, tiene su firma.

¿Qué quisiera hacer ahora?

“Quisiera volver a nacer. Ser un niño y hacer algo maravilloso”.

Y… ¿qué le hubiese gustado ser?

“Siempre artista, siempre pintor. La vida se termina, pero mi obra va a quedar, no para mí, sino para todo el pueblo que está pintando allí”, dice y al ver su obra uno se da cuenta que las figuras de Masaya están totalmente plasmadas en su obra.

El primer cuadro que hizo fue una copia de un libro de lectura: unos venados y una laguna. “Me quedé admirado por que lo hice muy bien. Creo que ya nace la persona con esa cualidad. Era una acuarela y sin ser acuarelista me quedó muy bien”, confiesa con la “modestia” que caracteriza a los artistas.

¿Qué piensa de su pintura?

“No me considero un buen pintor. El arte no tiene límites, siempre sigue adelante. El artista está en búsqueda permanente. Yo busco también”, comenta.

Tiene dos cuadros con los que se identifica plenamente: El Apocalipsis y el Juicio Final. Son dos obras surrealistas en estilo primitivista.  El Apocalipsis… de liberación –como él lo llama muestra a Monseñor Obando llevando la mitra que en este caso es la cabeza de Reagan, hay guardias y guerrilleros sandinistas, incendios, obscuridad.

Según la época que le toca vivir, Manuel ha pintado su mundo: Masaya, la laguna, los ranchos,  las fiestas religiosas y civiles. Va registrando sus emociones y utiliza los colores más alegres. Se sitúa entre la realidad y su propia opinión. Por eso lo pintado no es precisamente lo que es y al revés.

¿Cuáles son sus actuales preocupaciones?

“Yo creo que la juventud está descontrolada, su vida es muy agitada. No sé si el progreso ha hecho esas cosas. El mundo sigue su curso y no puede pararlo nadie. Pero me parece que los jóvenes están propensos a adoptar vicios y hay que cuidarse”, expresa haciendo un gesto de desaprobación”.

“Hay otra cosa que me preocupa y es la discriminación hacia las personas. Para mí todos somos iguales. Cada quien nace como debe nacer y hace su vida como la quiere hacer y hay que respetarlo. No estoy de acuerdo con la marginación a los negros, ni a los indios, por ejemplo”.

¿Y la discriminación sexual?

“Tampoco. Hay que valorar al ser humano, sea de un sexo o del otro. Hay que ayudarnos mutuamente, para que vivamos en un mundo feliz y en paz”.

Al pintor le gustan dos épocas del año en especial y estas reflejan cómo se ha dividido su vida. “En agosto bailo y brinco con Santo Domingo  y en septiembre con San Jerónimo. Los dos son chimbarones. Me alegra la marimba y los bailes típicos. Yo soy Masaya, pero también “managua”.

Se confiesa como un enamorado empedernido. “Las mujeres son sagradas, hay que mimarlas y darles su lugar. Cuando uno se enamora siente amor, no sé si lujuria, es algo agradable”, expresa.

Se considera una persona amigable. “Si me hablan, hablo. Cuando platico después tiene que aguantarme. Es verdad que tengo una cara seria y agria, pero en el fondo soy amoroso”.

¿Qué quisiera hacer en los próximos días?


“Seguir pintando. Y pienso que hasta cuando lleguen mis últimos suspiros de vida, estaré en la cama haciendo la última raya”. 

LOS 50 AÑOS DE ARNOLDO GUILLÉN. En: El Nuevo Diario. 27 de febrero de 1991.


Prepara obras de todo lo vivido


Este 18 de febrero arribó a sus cincuenta años de vida el famoso artista de la pintura residente en esta capital Arnoldo Guillén Rodríguez, quien asegura sentirse satisfecho porque en cinco décadas ha logrado ver, sentir y conocer, las tristezas y alegrías de todo este tiempo.

HARÁ EXPOSICIÓN

Egresado de la Escuela de Artes Plásticas en los años sesenta, lo que más preocupa en este momento al pintor es poder reunir una cantidad de obras suficientes para a fines de este año hacer una exposición en la que tratará de representar cada una de las cinco décadas vividas.

¿Cómo valorar sus obras a través de diferentes tiempos con gobiernos distintos?

Definitivamente esa cuestión es muy marcada: En años de la dictadura, antes de 1979, unos estábamos organizado en el movimiento cultural Praxis y otros en el contexto de la lucha revolucionaria en la práctica y la política, aunque claro está que la organización neutra nació como una necesidad política.

Después de 1979 fue muy grande la fuerza con que se desarrolló el arte en Este país. El cambio afectó a todos los artistas en general. En lo respecta a mi obra ha sido objeto de interpretar de alguna manera los cambios revolucionarios. Mi obra siempre está ligada al proceso revolucionario, tales son la serie de cuadros Amanecer, No Pasarán y Esta Tierra ni se vende ni se rinde.

¿CORAZÓN ESPECIAL?

¿Qué corazón debe tener un pintor para soportar los cambios del tiempo?

No podría definir eso en forma categórica, pero los cambios afectan la obra del artista directamente desde el punto de vista emocional, muy fuertemente. Puedo decir que las mayores alegrías o tristezas determinan el desarrollo de un obra.

¿Qué es lo más importante que debe poseer un pintor hoy en día?

Siempre lo más importante es su vocación, su deseo de proyectarse y desde luego de mantener una disciplina enmarcada en la vida y en el arte. Se requiere de disciplina, esfuerzo, empeño, porque ahí está el secreto del éxito. Desgraciadamente no todos tenemos cualidades, tenemos diferencias. En mi particular quisiera realizar todo el tiempo mi obra pero la situación lo limita.

¿Qué aconsejaría usted a quienes quisieran dominar este arte?

Lo más importante en esto es aprender las técnicas académicas. Desgraciadamente en nuestro país ahora faltan escuelas de artes. Aquí está la más incipiente  escuela de arte del Continente Americano y no hay siquiera esperanzas de arreglar este asunto a mediano plazo. Se observa una falta de voluntad absoluta de parte de las autoridades del gobierno por la cuestión cultural…

De las obras suyas que más le gustan Arnoldo Guillén recuerda con especial interés Amanecer No. 6, en el que como elementos principales aparecen el adoquín que representa la lucha revolucionaria y la relacionada al no rendimiento ni venta de nuestro país.

SUS MAYORES DESEOS

Sobre sus mayores deseos, el artista destacó su interés por hacer su próxima exposición enmarcada dentro de las cinco décadas vividas, pero será dentro de algún tiempo porque es muy difícil para que sea a lo inmediato.

Dice Guillén que las emociones negativas afectan mucho a los artistas, y tienen que ver con el sentir artístico y profesional. Como ejemplo puso la inmensa alegría del triunfo de la Revolución que “impactó grandemente y con mucha fuerza en el desarrollo de mi obra”.


Agregó que algunas otras situaciones marcan al artista como la pérdida electoral del gobierno sandinista pero que “eso no quiere decir que no seguiremos luchando”. “Otras circunstancias nos preocupan mucho como es la decisión de los orates conductores de la política norteamericana que impulsan una guerra de más de un mes con resultados devastadores en Irak y en pleno Siglo XX, sin recursos para evitar tanto desastre explicable sólo en la prepotencia y control de los recursos del planeta de parte de Estados Unidos”…