sábado, 23 de julio de 2016

LEONCIO, EL CAMPESINO, HABLA DE SU ARTE. Por: Rosario Murillo. En: La Prensa, domingo 4 de Abril de 1976. Año L. No. 14267.


   “A mí me gusta vivir en un ambiente humano. Las plantas, los jardines, los animales. Eso es también parte del arte porque este no puede estar limitado a una sola cosa. Se proyecta a todo lo que uno hace”.

   LEONCIO SÁENZ vive realmente en un ambiente humano. Su pequeño cuarto-estudio está al fondo de una hilera de habitaciones ocupadas por distintas familias obviamente pertenecientes a la clase trabajadora. LEONCIO vive allí con “La Pocha” (una perra), y siete gatos, CALANDRITO, GATO-GATO, PINTADO y otros cuatro que todavía no han sido “bautizados”. “El bautizo esta toda una ceremonia a la que te voy a invitar”.

   En las paredes cuelgan imágenes antiguas, pilares de altares de madera labrada, cerámica precolombina, todo lo que a LEONCIO le apasiona coleccionar para algún día “cuando realmente pueda ser disfrutado por toda la  comunidad entregarlo a alguna institución que sea de todos”.

 UNA LAPA DE MADERA

   Es un ambiente modesto pero humano. Una lapa de madera ---“porque no he podido comprar una de verdad”--  cuelga en el techo. Hay apenas el suficiente espacio para vivir y trabajar con los objetos indispensables: una cocina, porras, platos y vasos sobre una mesa, un televisor que recientemente adquirió, un colchón sobre el suelo, tres baúles antiguos, y libros, lápices, papeles y pinceles desparramados por todas partes.

   LEONCIO además es, él mismo, de verdad humano: modesto, sencillo, accesible. Está dando los últimos toques a unos murales que entregará en los próximos días para un nuevo centro comercial. Con él trabaja GABRIEL CUADRA CENTENO. “Este tipo de trabajos no se hace solo. Eso es mentira. Siempre hay alguien que le ayuda a uno y eso hay que reconocerlo”.

   CASO EXTRAORDINARIO

   El caso de LEONCIO SÁENZ es extraordinario: “De origen campesino, desde hace 24 años está completamente dedicado al arte: la escultura, el dibujo, la pintura. También diseña parques y jardines, cosa que no he podido hacer más que una vez, porque “quien me va a encargar ese tipo de cosas…?”
   Su valor como dibujante, pintor y escultor ha sido reconocido tanto en Nicaragua como en el extranjero. LEONCIO ha dibujado incontables carátulas de libros de autores nicaragüenses, ha colaborado en revistas, diarios, etc.

   También ha sido escultor y muralista. Como pudo un muchacho campesino que a los doce años todavía estudiaba en una escuela rural en la comarca de Palsila, (a dos leguas de Matagalpa) desarrollar ampliamente sus inclinaciones artísticas…?

  CAMPESINO A MUCHA HONRA

   “Yo soy campesino, a mucha honra. En mi lugar la gente se dedica a la agricultura. Yo, desde pequeño pintaba. Empezaba a pintar sobre papel pero en vez de usar colores ocupaba los tintes naturales de las flores y hojas y con esos pigmentos fabricaba mis propios tonos. Eso lo descubrí por pura invención, locuras mías. También hacía en ese tiempo piezas de barro, muñecos, imágenes, vírgenes. Tenía tal vez 6 años y desde entonces me agarraba esa locura de pintar…”

   Pero cómo te descubriste vos y qué fue lo que te impulsó a dedicarte por entero a la pintura…?

   “Yo no sé si me descubrí, lo cierto es que yo por intuición lo hacía. Miraba en los libros las ilustraciones y empezaba a copiar. Mis hermanos me daban lápices de colores  y después la maestra me alentaba. Yo seguía haciendo locuritas. Cuando tenía 14 o 15 años llegó a Matagalpa una misión con Monseñor Calderón  y Padilla. La maestra les contó que yo dibujaba y les presentaron mis dibujos. Monseñor quedó encantado: le dijo a mi papá que me mandara al colegio que él me iba a dar la educación por su cuenta.

   Así me trasladé por primera vez a una ciudad: Matagalpa, y vivía en la casa de Monseñor Calderón. Me dediqué más a estudiar y dos años después hubo un concurso nacional en Bellas Artes con una beca como premio. Yo mandé unos dibujos y gané. Me vine a Managua y permanecí 10 años en esa escuela hasta que me dijeron que ya no tenían nada más que enseñarme, y que me fuera. Quiero recalcar una cosa: el hecho de que sea pintor ahora se debe a Monseñor Calderón y Padilla porque él fue quien me alentó y si no yo sería agricultor, machetero, un campesino más. Que conste si, que  yo me siento campesino y no me afrento, me siento honrado de ser de por alá aunque tengo 20 años de vivir en Managua.

BUSCANDO LA CULTURA ANTIGUA

   ¿En qué forma ha influido tu origen campesino en tu obra?

   --“Creo que no tengo mucha influencia del campo, de tipo bucólico. Mi obra más bien se orienta hacia la inventiva, hacia la creación y la fantasía. Claro que tiendo más hacia lo histórico, lo precolombino. Trato de redescubrir la cultura antigua. Yo no me inspiro mucho en la realidad aunque de vez en cuando hago cosas realistas. Hay quienes dibujan casas, ranchos, etc., yo trato de transformar la realidad hacia otra realidad. Un estilo basado siempre en alguna cultura, en alguna tendencia, especialmente lo precolombino.

   Y para todo esto tenés que documentarte, estudiar. ¿Dónde conseguís las obras necesarias?
   --“Yo veo cerámica y otras cosas. Tengo libros pero no son suficientes. A veces, cuando tengo que hacer algún trabajo grande, necesito obras específicas que yo no tengo ni puedo comprar porque carezco de medios suficientes o porque no se encuentra. Voy a las bibliotecas y no encuentro nada. No hay bibliotecas. Es desastroso llegar y no encontrar un libro o una orientación. Por eso he decidido no volver a asistir a esos centros porque llego a perder mi tiempo. Tengo que ir poco a poco con mis limitados recursos, comprando libros para formar mi propia biblioteca. También visito colecciones particulares de cerámica y he ido formando la mía comprando piezas de una en una”.

    Vos, Leoncio, tenés estilo propio. ¿Cómo fuiste adquiriendo esa forma particular de expresarte?

   --“Yo no sé si lo tengo porque hasta ahora nadie me ha señalado que influencias tengo o no tengo. Vos sabés que aquí la crítica de arte anda en pañales. Yo más bien creo que tengo del arte precolombino. Ando en busca, te advierto, no creo que haya todavía encontrado mi propio estilo. Siempre ha sido búsqueda la mía y he pasado por algunos estilos.

   LOS VARIOS ESTILOS

   A veces bastante abstractos y a veces figurativos, entre este último  los murales que son bien conocidos. Todo es un proceso de creación constante, de mucho trabajo y estudio, porque estas cosas no se consiguen de la noche a la mañana como dicen algunos “hoy voy a pintar en tal forma”. No es así. Hay que documentarse o hay que sentirlo que es lo más importante. Yo siento mucho el arte precolombino, el arte popular. Allí veo las formas. Esos cacharros me han ayudado.

   Se dice que muchos pintores nicaragüenses están en deuda considerable con Leoncio Sáenz. ¿Qué crees vos?

   --“Eso es dejar la modestia aparte. Mejor que lo diga un crítico. Aunque casi tal vez haya algo de eso, y ahora que me preguntás, yo creo que fui el primero en darle importancia al dibujo aquí en Nicaragua. En Bellas Artes ni Peñalba lo había hecho. Cuando todo el mundo se dedicaba a pintar cuadritos al color, a mí me dio por dibujar. En los tiempos en que yo estudiaba, los tiempos de Morales, nadie desarrollaba el dibujo, y yo lo hice. Desde entonces han salido otros que creo que me han seguido –muchos lo reconocen—. No el estilo pero si la tendencia de dibujar como una profesión, como un arte mayor. Ahora se ve el dibujo pero antes sólo se hacían tímidos bocetos sin darle la debida importancia o categoría.


   LA PARTE VITAL

   En la pintura vos has desarrollado todas las formas: el dibujo, el óleo, los murales. También has hecho vitrales y esculturas. ¿Qué es lo que más te gusta o lo que consideras que podés hacer mejor?

   --“Vamos a ir por partes. Los vitrales fueron pintados al óleo y todavía están en la capilla del Palacio Episcopal de Matagalpa. También so escultor aunque hace tiempo que no me dedico. He hecho esculturas monumentales que están en residencias particulares porque, son cosas grandes. Siempre con figuras de ídolos. También en escultura he hecho relieves. Muchas de mis cosas se destruyeron en el terremoto. Me gusta por igual la escultura y el dibujo aunque le he dado más importancia a este último porque es más difícil. He atacado la parte más difícil y me parece que la parte vital de la pintura. Mucho lo descuidan pero yo sé que es la columna vertebral y creo que se necesita mucha disciplina para dominarlo. Ahora me he dedicado a los óleos con esto de los murales”.

   ¿Cuántos murales has hecho hasta ahora? ¿Cuál fue el primero?

   --“Creo que los más grandes son los que ves ahora aquí para la Plaza España. El primero lo hice en el Gran Hotel (todavía está allí)”.

   EL MURAL DECORATIVO

   ¿Qué consideras vos que es el mural en esta época y entre nosotros?

   --“Yo creo que el mural tiene su importancia en esta época porque llega más a las masas. Está el problema del estilo, de cómo llegar, para que no suceda como en el muralismo mejicano. Allá se estereotipó. Hay grandes posibilidades en el mural aún en los Estados Unidos están ya volviendo aunque con nuevas formas. No tiene que ser el mural de tipo social como en México. Se puede hace de tipo decorativo y yo creo que tiene vigencia entre nosotros específicamente porque estamos empezando. Aquí nunca ha habido una tendencia muralista. Ahora además todo lo estamos empezando de nuevo, por el terremoto.”

   Yo no creo que llegue a las grandes masas, por los sitios donde están ubicados y porque allí no pueden ir éstas, por razones obvias…

   --“Es cierto pero además no se hacen para que lo entiendan las masas que es un concepto diferente. Arte es art. Arte por arte. Independiente del mensaje que pueda llevar. En el medio en que vivimos es para la élite que conoce, que sabe dónde están y qué son. Es muy difícil que este tipo de arte lo comprenda el público del pueblo, pero por lo menos se van acostumbrando, lo van viendo. Como dice Ernesto Cardenal en una entrevista que le hiciste vos, al pueblo no se puede dar un arte de segunda. Yo estoy de acuerdo con él. Lo que hay que hace es educar al público para que tenga una cultura elevada y que pueda comprender. Claro que eso no se logrará ahorita…”

   SIN CONCESIONES

    ¿Cuando vos hacés un mural para alguien tenés que obedecer indicaciones de quien lo encarga, aún interfiriendo tu propia creatividad?

  --“Nunca. Siempre hago lo que creo, lo contrario sería hacer concesiones. Yo nunca aceptaría ni nunca he aceptado ese tipo de encargos. Me dicen o me dan alguna idea sobre el tema pero me dejan completa libertad para desarrollarlo. No se puede hacer concesiones porque se caería en el mercantilismo…”

   ¿Todos los que hacen murales en Nicaragua tienen esa misma libertad?

  --“Lo dudo. Yo me estoy refiriendo a lo que yo hago…”.
   ¿Crees vos que el pintor nicaragüense está comercializándose en grado extremo?

   --“Fíjate que hay ese grave peligro. La pintura puede decaer porque la mayoría de los pintores se están comercializando. La obra está decayendo porque la hacen sin conciencia.


EL ARTE COMERCIALIZADO

   ¿O sea que se están dedicando a pintar para vender rápidamente?

   --“Sí. No lo hacen por amor al arte como se deber hacer una obra. Es lamentable que artistas que en un tiempo eran buenos y ganadores de premios hoy estén cuesta abajo y en decadencia. Es lamentable que artistas que prometían o tenían calidad hayan bajado tanto por ese factor. Yo no me explico a qué se debe.”

   ¿No creés que tenga alguna relación con la situación económica?

   --“A veces es eso pero también hay mucho de la decadencia del medio”.
   ¿Un medio bien reducido y  asfixiante?

   --“Sí no creas, se contamina el artista. Nadie es inmune aquí y mucho menos el artista. Tiene que estar vigilante y tener mucho cuidado para no caer en eso. Tiene que estar despierto porque a veces sin querer se cae y eso es lo grave. Muchos han caído”.

LOS PROBLEMAS DEL PINTOR

   ¿Cuáles son los principales problemas que a tu juicio enfrenta un pintor en Nicaragua?

   --“Lo que ya es sabido y es obvio es el problema económico, pero me parece que últimamente ha habido demanda. Hay trabajo. Antes del terremoto, hace 15 años por ejemplo, era muy difícil vender porque se estaba empezando. Ahora hay apreciación aunque relativa del artista. La gente compra. Nunca en mi vida había visto tanta demanda. Es un fenómeno raro que se ha dado después del terremoto. Como que se hubiera despertado la sensibilidad de la gente”.

   FOMENTANDO LA APRECIACIÓN

   ¿No crees que puede haber algo de snobismo?

  --“Sí, hay mucho de snobismo pero no se le puede pedir a la gente que tenga un refinado amor por el arte, pero por lo menos que empiecen por algo. Hay mucho snobismo, sobre todo en los nuevos ricos, pero algo debe de quedar, por lo menos se va fomentando la apreciación por el arte empezando por las clases altas y podría crearse una corriente.”

   ¿Vos subsistís de tus cuadros completamente?

   --“Toda la vida. Cuando no hago murales estoy haciendo mis cuadros, los expongo o me encargan. Siempre la gente me encarga y yo entrego”
.
   Pero hay otros pintores que tienen que andar con los cuadros debajo del brazo ofreciéndolos.

   --“Es triste, sí, es triste y hace muy mal porque se botan, desprecian su obra. Yo creo que no debe ser así. Buscar como vender en una galería, aunque aquí son pocas las galerías que promueven y venden.

   ¿Hay quienes se ven obligados a trabajar en otras cosas para poder mantenerse?

   --“Es preferible. Es mejor que alguien trabaje en otra cosa para tener medios de subsistencia y darle así valor a su obra como muchos que yo conozco que trabajan, ganan su sueldo y pintan. Claro que no hay como trabajar en la misma cosa. Es lo más indicado, porque eso de pintar solamente los domingos se vuelve uno pintor dominguero y es grave también
…”
   Pero además de los problemas económicos…

   --“Los otros son de tipo creativo. En la mayoría hay falta de preparación y también falta de conciencia. El artista no ha tomado mucha conciencia de lo que es, de la responsabilidad que debe tener. Muchos ven el arte como un pasatiempo, la mayoría, no lo toman profesionalmente y tomarse la responsabilidad que implica ser artista, con él mismo, con el público y con su tiempo”:
   LAS COSAS A CONCIENCIA

   Hablando de responsabilidades, ¿cuál creés vos que debe ser la función de la pintura y del pintor en una sociedad como la nuestra?

   --“Hacer las cosas a conciencia. Aunque nos equivoquemos tenemos la obligación de intentar hacerlo. Claro que si uno no es genio ya no puede pero debemos hacer lo máximo, y tratar de dar al mundo lo que puede. Uno tiene que darse con el alma, la vida entera.”

   Eso como artista, pero como individuo…

  --“El artista tiene ante la sociedad una responsabilidad: no es un ente aparte, no vive en un nicho de cristal. Al artista, sobre todo en esta época, lo menos que se le puede pedir es que sea honesto, que no entre a la corrupción, es decir, que no se aliene. Estar en vigilia, en guardia. Consciente de sus responsabilidades como pintor y como individuo.”

   SON CONTADOS

   ¿Del terremoto a esta fecha cuál es la diferencia en la pintura nicaragüense?

   --“Yo diría que no hay  mucha diferencia sólo que ha proliferado la producción pero disminuyendo la calidad. Hay muchos pintores y se pinta más, pero la calidad es inferior. Son contados los que se mantienen.”

   ¿Cuál es a tu juicio el mejor pintor nicaragüense de todos los tiempos?

   --“Armando Morales, indudablemente. Después Alejandro Arosteguí. Yo había dicho esto hace mucho tiempo y ahora acaba de confirmarlo Gómez Sicre. Por lo demás, me gustaría hacer un análisis completo de la pintura nicaragüense, pero en un trabajo extenso. Esta labor debería en realidad ser hecha por críticos de arte que aquí no hay.”

   Describime un día ordinario en tu vida actual…

   --“Yo soy haragán. Me levanto tarde, a las 9. Hago mis quehaceres, mis mandados y trabajo después  de mediodía, en la tarde y en la noche. En la noche no salgo, me da horror. Generalmente me quedo leyendo o sí tengo algún proyecto ya con la calma puedo trabajar. Si no, me estoy pensando hasta que me salen las ideas. A veces no se me ocurre nada, pero tengo cierta calistenia. Me olvido, hago otra cosa, salgo a caminar. Yo camino kilómetros, porque caminar me da lucidez. En el momento menos esperado ya mi mente está descansada y viene la idea. Entonces es cuestión de correr, agarrar lápiz y papel. Si no me sale pro mucho coco u e haga no me va a salir, mejor lo abandono  y espero sin forzar. Por otra parte, yo cocino, barro, crío a mis animales, las plantas.”

   ¿Cómo definirías vos a LEONCIO SÁENZ, ahora, el campesino que lleva ya más de 20 años dedicado al arte?

   --“Sigo siendo el mismo campesino, oís…? Me considero campesino siempre. No creo que haya cambiado porque mi manera de sentir es la misma.”

   NOSTALGIA POR EL CAMPO

   ¿Vas con frecuencia a tu comarca?

   --“Voy mentalmente. Hago lo de Alfonso Cortés en aquel famoso poema: “estando aquí de allá me llaman”. Siento nostalgia por el campo, pero ya no puedo vivir allí y tengo que vivir en la ciudad aunque me repugna, sobre todo, Managua porque es inhumana.

   ¿Cómo es una ciudad humana para vos?


   --“Pues una ciudad sin ruido, donde no haya todos los males que  ya conocemos. Casas con dignidad, con jardín, sin chismorreos. En el campo existe la gente sana y esa es la nostalgia que siento porque hay esa relación humana. Si uno pasa, la gente lo saluda. Yo no podría vivir en Nueva  York, por ejemplo. Es horrible. A mí lugar regreso una vez al año porque aquí vivo lleno de trabajo y no puedo desprenderme. Detesto también la mezquindad, la pequeñez que se siente en las ciudades pequeñas, y allí tampoco podría vivir. En Managua por lo menos siento un poco más de libertad, vos sabés que a pesar de todo aquí seguirá siendo la capital del arte…”

*********************************************
*Entrevista tomada del "Archivo Histórico, Sección Hemerográfica, Dr. Eduardo Pérez-Valle".

miércoles, 26 de agosto de 2015

ALBERTO DE TRINIDAD (Managua, 1916) ARTISTA DE LA ESTAMPA, AGUATINTA, AGUAFUERTE... LINÓLEO

──────────Ω Ω Ω Ω Ω ──────────

Alberto de Trinidad, triunfador en México en el arte del grabado
──────────Ω Ω Ω Ω Ω ──────────

ARTISTA NICARAGÜENSE DONA SU OBRA A NICARAGUA. En: La Prensa Literaria. Sábado, 30 de mayo de 1982.

    El artista nicaragüense radicado en México, Sr. Alberto De Trinidad, a través del escritor Napoleón Fuentes, agregado cultural de Nicaragua en México, donó al Instituto Nicaragüense de Cultura una serie de dibujos y grabados de su autoría; estas obras fueron recibidas por la directora del Instituto Nicaragüense de Cultura, Lic. Gladys Ramírez de Espinosa, quien al mismo tiempo entregó al ministro-presidente del Banco Central de Nicaragua, Dr. Silvio De Franco, institución que tendrá las obras bajo custodia mientras se funda el Museo de Arte Nacional  de Nicaragua, que promueve el poeta Pablo Antonio Cuadra, lugar en donde tendrá su destino definitivo.


──────────Ω Ω Ω Ω Ω ──────────

    Entrevista con Napoleón Fuentes

    Ante nosotros, un artista del grabado: ojos, oídos, manos, percepción (todo sensibilidad), que en noviembre de 1989 inauguró la exposición de sus grabados –treinta en total—. Fue una donación al Museo de la ciudad de México. Desde entonces hemos hablado de Nicaragua, de esa nostalgia sin fin de los que se hacen a la mar con su mar de sueños encrespados. y un buen día decidimos hablar con el artista transterrado, para volver, a través de estas líneas, a su tierra de “encendidos oros”. Se trata del nicaragüense Alberto De Trinidad, quien en 1947 desembarcara en Tenochitlán, ávido de nuevas  y más amplias luces artísticas, alentado por esa corriente –que recorría América de los grandes muralistas y maestro del arte del “México mágico”. Originario de Managua (1916), su obra es prácticamente desconocida en nuestro país.

    La crítica en México se ha ocupado, y con entusiasmo, de la obra de Alberto De Trinidad. Transcribo, p. e. j., el sentimiento visual de Berta Taracena: “Maneja limpia y bellamente la estampación al aguatinta y al aguafuerte, así como el linóleo y la litografía”. Leamos el criterio de Enrique F. Gual: “Celebremos, en Alberto De Trinidad, la serie grabada, obra de por sí valiosa, particularmente las bellas litografías, sentida y dramáticas, muy bien   equilibrados sus negros y blancos. Inspirados en la escena popular, sin profundizaciones en el interminable venero plástico del pueblo, expresadas con sinceridad, cariño y visión de conjunto. El resultado es, pues valioso”. Por su parte, Almingus ha escrito: “Tal vez en la litografía es donde acierta con mayor frecuencia a encontrarse plenamente; su extraordinaria riqueza de trazo, la permite en ésta dominar la luz y  toda expresión”.

    Como grabador, recibió en 1963 el premio “Ignacio Cumplido”, que entonces entregaba la Secretaría de Educación Pública de México. En lo que a museos se refiere, hay otras obras suyas en el Museo de Arte Moderno de México, en la Biblioteca del Congreso de Washington y en el Museo de la ciudad de México.

    De Trinidad, a través de su largo oficio en la plástica, ha trabajado la pintura, el dibujo, el grabado. De este último nos ocuparemos en esta oportunidad, ni sin antes hacer mención –a manera de despejar dudas sobre este quehacer artístico, que aún perviven entre ortodoxos despistados— de lo que Octavio Paz asienta en Los Privilegios de la vista: “La idea (falsa) de una supuesta jerarquía de las ares, dentro de la cual el grabado es un género menor. Para disiparla basta con pensar en los grabados de Durero, Rembrandt, Seghers, Piranesi, Goya, Daumier, Redon”. E interroga: “¿Quién se atrevería decir que El caballero, la muerte y el diablo o El coloso son obras menores?”-

    NAPOLEÓN FUENTES: En Nicaragua, qué era de su vida, de esa encrucijada que nos impone el destino, ese que calla para ver qué decidimos y luego imponer sus propias reglas de juego.

    ALBERTO DE TRINIDAD: En primer lugar yo podía decir que nací con la vocación del dibujo, de la pintura. Comencé a dibujar desde pequeño: me dieron papel y lápiz y fue mi distracción principal hacer monitos; mientras fui creciendo naturalmente me fui automejorando, digamos, porque a fuerza de hacer monitos hice cosas mejores. Para entonces ya mis tías, mis primas, mis padres me encargaban trabajos, que hazme un paisaje, que píntame una falda. Una tía que iba mucho a la Iglesia: por favor píntame estas cortinas para el Santísimo, voy a llevarlas a la Iglesia, o dibújame este mantelito para la Virgen. Y yo pintaba y dibujaba todo lo que me daban.

    NF: En una ocasión me dijo que había estudiado una carrera universitaria, más que todo para complacer a sus padres, como suele sucederle a los artistas, “complacer”, corriendo con esto el riesgo de quedar atrapados en la telaraña del compromiso, viviendo del recuerdo, cada vez más pesado, de “las ilusiones perdidas”.

    ADT: En efecto, fue en la ciudad de Granada, donde fungía la Universidad de Oriente y Mediodía, como le llamaban. Yo dije para mí: qué estudio, si lo que me gusta es pintar. No quiero ser médico, ni abogado, ni ingeniero; no me gustan estas carreras, pero en fin, para satisfacer a la familia voy a estudiar química-farmacéutica, una profesión más rápida, más sencilla, menos presionada, tranquila. Era asunto de meterse a una farmacia, hacer medicinas en el mortero y eso era todo, tranquila, bonita, sin andar con los líos de los juzgados o de los hospitales, en eso de que se muere que no se muere un paciente. Entonces estudié farmacia, pero ya predispuesto a uno practicarla. Sin embargo, la practiqué unos cuantos años, haciéndome cargo de farmacias en Granada –aún antes de terminar la carrera—, entre ella la Farmacia Alvarado, famosa en aquel tiempo. Luego mi fui a Managua donde me ofrecieron trabajo en la Cementera como químico analista, lugar donde trabajé 5 o 6 años; mientras tanto hacía mis ahorros para venirme a México, alentado por artistas que apreciaban mi trabajo de dibujante, de pintor, entre ellos el maestro Genaro Amador Lira, de quien le hablé en otra oportunidad, escultor que estuvo en México por un buen tiempo, se regresó a Nicaragua para luego volver a México, por el año en que llegó al poder el presidente Miguel Alemán. Fue el primer director de la Escuela de Bellas Artes de Managua, y más que eso, su fundador, o por lo menos uno de sus fundadores. E hizo, además, que se fundara la Escuela de Teatro y Danza, que funcionaba adscrita a la EBA.

    Al llegar a México, mi propósito era quedarme un año o dos a lo sumo, para estudiar dibujo, pero al encontrar oportunidades tan amplias fui postergando mi regreso, y pasó un año, dos, tres, pasaron más, y me fui quedando, entre estudios y maestros de grabado, que prolongué luego en la Escuela Nacional de Artes Gráficas y en la Escuela de Artes del Libro.

    NF: En Nicaragua, ¿realizó estudios académicos de pintura o dibujo?

    ADT: Sí en la Escuela de Bellas Artes de Managua.

    NF: Sabemos que usted es pintor, dibujante, grabador. ¿Con cuál de estas tres disciplinas de la plástica se identifica más?

    ADT: Básicamente con el dibujo, pese a que el grabado lo desarrollé con mucho ahínco desde que hice mis estudios en México en la Academia de San Carlos.

    NF: ¿Cree usted que --- puede ser un medio –uno de tantos— que el hombre alcance algún nivel de libertad?

    ADT: Claro que sí, el arte es cien por ciento libre; el arte con cadenas, con intereses preconcebidos que satisfacer no se llamaría arte, cualquier cosa, menos arte. El verdadero es el que toma su oficio como parte esencial de su vida, porque si lo toma como un medio para alcanzar determinados fines –monetarios, políticos, etc. —, el resultado será una engañifa para sí, ya que a los que lo rodean no podrá engañarlos siempre. Luego luego se ve, se palpa, que lo que está haciendo es manejar con argucias un pobre y mediocre pincel con alarde de pomposidad, chillante, para efectos momentáneos de deslumbre, nada más. Dicen algunos mercaderes: "Hay que manejar un cuadro, la obra que uno va trabajando. Hay que manejarse”. ¿Manejarse ante quién? Bueno, yo considero que ante los poderosos para obtener algún favor.

    NF: Volviendo a su formación artística en Managua: ¿además del escultor General Amador Lira, que le ayudó en su formación, recuerdo otro? O de la Academia de San Carlos, ya aquí en México.

    ADT: En Nicaragua ya lo mencioné. En la Academia de San Carlos, un maestro español, Antonio Rodríguez Luna, dibujante y pintor magnífico, influyó en mí con su dibujo; el otro es Benjamín Coria, maestro mexicano formado en Italia; en el grabado, Francisco Díaz de León, ya en la Escuela de Artes Gráficas,  y Ángel Zamarripa. Claro que hubo otros, pero éstos fueron los básicos.

    NF: Me gustaría que habláramos un poco directamente de sus grabados. He notado que entre las diferentes técnicas del grabado, la litografía a lápiz graso es la que más abunda en su obra. Siendo así, me gustaría dijera en cuáles ha tenido más dificultad, mayores problemas de solución: en el linóleo, la madera, punta seca, que son las que sobresalen en su obra ya de muchos años.

    ADT: Me parece que las he trabajado con igual gusto, con relativa facilidad; yo diría que la diferencia puede ser más bien en el gusto, tengo muchísimo gusto en trabajar más la litografía a lápiz que la litografía en otras técnicas. La razón es sencilla: yo soy, como antes lo comentaba, esencialmente dibujante; trabajo la pintura, el grabado, pero por lo que más me inclino y lo mejor trabajo, creo, es el dibujo, y la litografía a lápiz es la que más se parece al dibujo en sí.

     NF: ¿Qué épocas de su vida las considera más agradables o más desagradables, en este “rápido tránsito” como diría el poeta Coronel Urtecho?

    ADT: Más agradables, ¿qué será? Pues tiene que ser cuando decidí mi estancia en México, mis primero tiempos en que todo eran balbuceos, pruebas difíciles, cuando todo quedó definido y decidí quedarme, yo diría que esos fueron momentos felices, uno de los más felices de mi vida, cuando ya me sentí firme de seguir con lo que inicialmente me identificaba, las artes plásticas. Ahora, el más desagradable, yo no calificaría como especialmente desagradable ningún momento en mi vida, porque aun los momentos difíciles me parecen naturales, haberlos vencido, haberlos sobrepasado y haberlos dejado atrás, eso me parece natural, así que no los calificaría de infelices.

    NF: La donación que por mi medio ofrece para enriquecer el acervo artístico de Nicaragua, trata de grabados, tal como me los ha dado a conocer. ¿Hay algo más?

    ADT: No solamente grabados, hay pinturas, dibujos; es una buena parte de la totalidad de mi obra que he conservado con celos esperando una oportunidad como ésta. Se trata de una donación que quiere ser un grano de arena que yo deseo poner en el futuro cultural de Nicaragua.

    NF: Me gustaría que habláramos un poco acerca de sus cuadros, tocar alguno. Por ejemplo yo siento en este grabado DESOLACIÓN, ese desgarramiento interno, lento, burilado a paciencia de muchas vidas en una. Leamos: tres personas, dos mujeres y un niño, apenas con las huellas de un pasado que se ocupó de su exterminio (sugerido y vivo a un tiempo), hasta quedar sólo una cerca destartalada, que algún día sirvió para resguardar el jardín campestre de un hogar, porque el campo viene siendo el testigo mudo, ciego y  sordo donde se retrata esa desolación, con unos cuantos magueyes a su alrededor, partícipes también de ese momento en que las dos mujeres caminan apresuradas, en terca negación a dar la cara (verdadero rostro de la desolación, en este caso), y un niño que camina jalado por una de ellas, asido por su manita izquierda a la larga falda de la que va atrás. Una huida en la desesperación que las acompaña, agregado al niño que se aferra por instinto milenario, como la tierra que lo sostiene. ¿Y por qué apresurado? Porque ya no pudieron con ella, porque hasta el occipucio les envolvió, porque ya nada quedaba de los tres.

    Permítame otro comentario: se trata de NOCHE DE MUERTOS EN JANTIZIO. Aquí es evidente el reiterado tema de la muerte que nos dejó en su obra ese titán del grabado mexicano, José Guadalupe Posada. Sin embargo, en su NOCHE DE MUERTOS EN JANITZIO hay unas “veladoras” con una carga de tristeza, propia de los deudos, sin esa “irreverencia” que casi siempre encontramos en Posada: la calavera llorando o bailando o emborrachándose. La muerte en su jolgorio. Hay variantes en el tratamiento de lo acontecido, propio de un ojo avizor, en este caso el suyo, de lo que no se debe repetir. Es una notoria variante a la “fiesta” del día de los muertos que se da aquí en México.

    ADT: Sí eso es. Respecto al grabado DESOLACIÓN el comentario suyo describe la obra, y me queda muy poco que agregar, pues así como usted dice, eso es DESOLACIÓN, es la miseria ancestral del oprimido en el mundo, rodeado de un paisaje desolado, desértico, sin que aviste todavía ningún momento de salvación o de redención, va desamparado, y a eso se debe su título. Allí no hay redención, ni se prevé ni se vislumbra.

    En cuanto a la NOCHE DE MUERTOS EN JANITZIO las diferenciaciones de que habla es algo que debe tomarse muy en cuenta al trabajar una obra, porque ciertamente un artista poco avisado puede caer en esa red de la imitación, especialmente cuando se trata, como usted dice, de un artista de la talla de Posada. Es a lo que se enfrenta todo artista, y es ahí donde necesita ampliar su visión para salvar escollos de esa naturaleza, para superarlos cuando se está en la tarea de plasmar una obra.

    NF: Tratando de ese momento, de esos momentos de pensar una obra, de hilvanarla emocional y mentalmente, o de esas que llegan de golpe, ¿el artista deberá contener sus ímpetus creadores, constreñirse por cánones o preceptos de alguna índole?

    ADT: No, el artista no tiene por qué someter su obra, dejarla al arbitrio de una imposición, una ruta dada en forma preconcebida; tendría resultados fatales, porque la característica básica del artista, de la obra de arte, es la libertad absoluta, total; el arte no puede soportar barreras, ni lazos de ninguna clase. Para el arte, veo que lo más saludable es hacer uso de esa libertad, porque sólo así podrá mantenerse vivo, fresco. Ensombrecer la imaginación del artista es dejarlo solo, desamparado dando vueltas en el “qué dirá el poderoso, el omnipresente, el omnisciente”. Más: “será de su agrado, qué humor le acompaña este día, qué pensara o cómo andará su temperamento hoy". Papel pobre y triste, no?

    Al dar término a esta conversación, el artista Alberto De Trinidad nos reitera que en breve hará una hermosa y preciada donación de sus obras al pueblo nicaragüense, mismas que podrá degustar en el Museo de Arte que promueve el poeta Pablo Antonio Cuadra, y que pronto –si Ares lo permite— veremos en funciones adecuadas.

──────────Ω Ω Ω Ω Ω ──────────

    N.B.: Entre la abundante participación de Alberto De Trinidad en exposiciones dentro y fuera de México, anotamos:

         a) Individuales:

         —Grabados y Dibujos de Alberto De Trinidad. Galería del Instituto de Arte de México. D. F. Abril de 1957.

         —Exposición de Grabados e Ilustraciones de un libro de poemas. Instituto de Arte de México, México D. F. 1958.

         —Exposición de Alberto De Trinidad. Escuela Nacional de Artes Gráficas. México D.F. 1970.

         —Litografías de Alberto De Trinidad. Noviembre de 1989. Museo de la ciudad de México.

         b) Colectivas:

         —Exposición de Grabados. Intercambio entre México y  Japón. En Mitsukoshi, Nihon-Bashi, Tokio Julio de 1959.

         —Festival de Cultura Mexicana. Exposiciones de Pintura y Grabado. La Habana, Cuba. Diciembre de 1959.

         —Grabado de México. Exposición, Diciembre de 1965. Oslo, Noruega.

         —Art Contemporain du Mexique Peintures. Gravures Résidence du Louvre, París Aotu-Septembre 1966.

         —Primer Salón Nacional de la Estampa. Primera Exposición en el INBA. Diciembre 1971-Enero 1972. Palacio de Bellas Artes. México, D.F.

         —El Senado de la República Mexicana Presenta a la Escuela Nacional De Artes Gráficas CETIS No. 11 Exposición. Grabado Contemporáneo Senado de la República. Marzo de 1984. México D.F.

──────────Ω Ω Ω Ω Ω ──────────



domingo, 23 de agosto de 2015

EL CASO DE RODRIGO PEÑALBA. Por: Luis Arce.En: Nicaragua. Revista Mensual Ilustrada. Vol. 1. Núm. 2. Octubre de 1934.

──────────Ω Ω Ω Ω Ω ──────────
DON RODRIGO PEÑALBA. Caricatura 1934. 
──────────Ω Ω Ω Ω Ω ──────────

En broma y en serio

    El caso de Rodrigo Peñalba, desde luego, no es el caso del “Dr. Jikele y Mr. Hyde”; pero a pesar de todo tienen cierta similitud, porque debemos separar en Rodrigo Peñalba la personalidad que tiene como boticario y la que ostenta, con cierta humildad, como artista de nota.

    Rodrigo, para nuestra inquietud, vale más como caricaturista y dibujante que como boticario; aunque para los efectos de “la ineludible pana del mercado”, tanto en su actual hogar como en el futuro de su futura consorte –exigente consumidora de telas y alimentos— es preferible un boticario bien alimentado que cien Ramones Matus volando.

     Ahora tenemos que Rodrigo quiere dar de patadas al boticario para que el artista pueda tener libres las alas y emigrar, como los patos de la Legarloff, para los países llenos de promesas que bañan las aguas del Báltico y del Adriático. Quiere vivir en Europa, conseguir que, en el Museo de Louvre expongan cuadros suyos y dar nueva honra y gloria a está ínfima patria.

     En ese caso, los jabones turcos, la ipecuana, y las píldoras de Bristol perderían su más entusiasta y afortunado expendedor; pero Nicaragua pondría en el tapete de la suerte la ficha de una nueva celebridad.

     A este Rodrigo Peñalba le suceden las cosas más divertidas. A veces esgrime el lápiz para pergeñar una caricatura, y comenzado ya el primer trazo, aparece en el umbral de su botica una maritornes que pregunta por una cuarta de aceite de Castor, y entonces el lápiz en vez de rematar la figura diseñada, cae implacable y dolorosamente sobre el papel, escribiendo, después del signo de pesos, 0,25.
     Ocurre también que cuando está terminando una pintura al óleo, oye decir:

     ─ Dos centavos de aceite fino.

     Y en vez de meter el pincel en el color adecuado, se equivoca y lo destiñe en el frasco del producto farmacéutico, por aquello del nombre latino del aceite. 

     ¿Qué hacemos con Rodrigo Peñalba? La pregunta es difícil de contestar. Pero lo más prudente y noble sería expulsarlo de Nicaragua con una pensión que le permita vivir en los países donde conquistaría renombre para esta pobre patria.

     Ya que el Jefe Director de la Guardia tiene su equipo de base ball, también es justo que el Presidente Sacasa se preocupe por pensionar, con el nombre de “Pensión Sacasa”, a un joven que más tarde haga inolvidable esta protección, como la de Mecenas que pasó a la posteridad gracias a los artistas a quienes su dinero proporcionó sus frijoles y arroz diarios.

     Hago moción en ese sentido. Y si no se aprueba, por lo menos que se permita incluir en las efemérides del país, mi voto razonado.


     Señor Presidente: Con el grado de Mayor, (porque es el Mayor de nuestros caricaturistas) ponga de alta en la G.N. a Rodrigo Peñalba y transfiéralo a Europa para que allá preste sus servicios en el área de la inmortalidad. 

──────────Ω Ω Ω Ω Ω ──────────

* Revista en Archivo Hemerográfico "Dr. Eduardo Pérez-Valle".

sábado, 8 de agosto de 2015

SEIS PINTORES, SEIS IDEAS. Por: Hugo Palma Ibarra. En:

Prensa Literaria. Sábado 28 de Marzo de 1992.



  En 1952 mi padre Idelfonso Palma Martínez, encargó a la escultura Edith Grön un águila que él colocó en lo más alto de su casa, la que entonces fue conocida públicamente como casa “El Águila”.

    En 1972 el terremoto de Managua destruyó también esa casa y paradójicamente sólo quedó de ella su parte más alta, el águila que voló hasta el kilómetro 6 ½ de la carretera sur y ella también dio su nombre al modesto rancho “El Águila”.


POR QUÉ GALERÍA EL ÁGUILA

    Por medio de esta hermosa e histórica escultura, quiero rendir homenaje a una gran artista.  Rendir homenaje a una gran artista requiere un gran compromiso y he aquí el primer paso de ese compromiso con el surgimiento de esta galería que es un compromiso con la gran artista desaparecida, un compromiso con el artista y un compromiso con el público.

PARA QUÉ GALERÍA EL ÁGUILA

    Quiero permitirme de explicar que siendo galería El Águila el primer paso de un compromiso, es como la punta de un iceberg, de un compromiso más profundo de algo que está debajo, latente, en ebullición. Es galería El Águila un espacio para presentar algunas propuestas de un artista o de unos artistas que la experiencia que creo haber adquirido por el tiempo y mi trabajo, me vayan orientando en el camino. Decía que galería El Águila es como la punta de un iceberg, de algo que está escondido, profundo, aún invisible. Todo eso que está latente no es otra cosa que la necesidad que siento en retomar las experiencias del pasado, y cuando hablo de pasado me estoy refiriendo a los talleres del renacimiento.

    El artista en esa época no trabajaba para presentar su obra en una galería ni trabajaba para tener su obra en un museo. Los museos y las galerías son fenómenos posteriores. El artista-aprendiz, trabajaba bajo la conducción de un maestro en el taller, al cual se le encargaba un trabajo ya fuera para una iglesia, un convento, un centro cívico, un palacio ducal, etc., por parte de un papa, un obispo, de un príncipe, de un mercante, etc. Por eso el taller o los talleres El Águila de un futuro más o menos próximo, pretenden actuar en esa doble dirección: la galería para presentar la creación individual o colectiva de algunos artistas y los talleres para recibir encargos directos de varios sectores de la vida nacional. Hace conciencia ciudadana de la importancia del arte en el crecimiento armónico del país y darle nuevamente la importancia y la dignidad que el artista tuvo en ese pasado gloriosos del renacimiento italiano.

    Para eso galería El Águila ahora.
    Para eso talleres El Águila después.

SEIS PINTORES, SEIS IDEAS


    Galería El Águila presenta en su primera exposición a seis pintores con una experiencia diferente por razones de formación, por razones de la propia vida. Algunos de ellos con una experiencia en el extranjero como Michael Palma, que vive en Washington y ha estudiado en la Academia Corcoran de esa ciudad. Mauricio Llanes que vive en Miami y ha estudiado artes gráficas en el Estado de Louisiana. Otros como Orontes Orozco graduado de médico-cirujano en la UNAN de León, autodidacta, David Espinosa, profesor en la Escuela de Bellas Artes de Managua, Antonio Aburto, con un currículum personal de varias exposiciones; ha vivido en el país,  y yo, Hugo Palma Ibarra con una larga trayectoria en Italia en los años 60-70 y  desde el año 1978 mi permanencia en el país hasta la fecha en que puedo reunir a estos artistas que presentan sus obras por vez primera en galería El Águila.

    Galería El Águila mantendrá en permanencia obras de estos artistas que ahora presentan sus trabajos y será un centro para promover especialmente a nuevos y talentosos artistas. Propósito también de galería El Águila es el de presentar en el futuro la obra de artistas extranjeros especialmente de los países centroamericanos y también algunos artistas italianos con los cuales estoy en contacto y conozco su desarrollo.


    Otro programa es el de presentar proyectos-IDEAS para obras públicas (lo que es ya un antecedente de lo que se propone ser los talleres El Águila), como proyectos o IDEAS de murales, fuentes, plazas, etc., una IDEA que pueda ser aceptada y patrocinada por los varios sectores del país ya sean estos, gubernamentales, comunales, empresariales, particulares.


    Quiero invitar en esta oportunidad al público para que visite galería El Águila ya que sus puertas (o sus alas) están abiertas. 

Nuestros artistas y la crítica extranjera EL PINTOR NICARAGÜENSE HUGO PALMA IBARRA. En:

La Opinión. Los Ángeles, California. Agosto de 1981.

Por: Octavio R. Costa



   Un día al pasar por el periódico para dejar mi crónica y recoger el ejemplar del día y la correspondencia me encontré con él. Me estaba esperando. Alto, delgado, cetrino. Me lució distinguido aun en mangas de camisa. Pero lo que me impresionó de él fue la bondad que emanaba de su rostro. Me dijo que era pintor. Que había nacido en Nicaragua. Se llamaba Hugo Palma Ibarra.

   Le dí el teléfono de mi oficina para que me llamara a fin de consultar mi complicada libreta de citas y señalar un día para vernos.

   Le convenía que fuera en “La Opinión”. Y así fue. Me recibió con una sonrisa de agradecimiento y yo me dispuse a escucharlo. Quise saber de él. Nació en 1942. Teniendo veintidós fue que empezó la pintura. ¿Cómo tan tarde?

   Lo que ocurrió es cosa curiosa. Ya bachiller, graduado en el Colegio La Salle, su padre, que era Juez, y que murió en 1978, lo mandó a Italia, en 1960, para estudiar medicina en la Universidad de Florencia. Y Hugo estudió por cinco años. Y le faltaba poco. Pero mientras tanto la magia de la ciudad lo trastornaba, lo atraía. Era algo que no podía ignorar. En consecuencia, abandonó la carrera. No le pregunté la tremenda reacción que deber haber provocado en su progenitor y en toda la familia.

   Empezó a dibujar. Después a pintar. No tomó clases. Confundido con los estudiantes que si estudiaban. Pintaba temas latinoamericanos, con predominio del estilo maya. Y no sólo creaba, sino que exponía. Y vendía. Será después que asistirá a la Escuela de Artes Ornamentales T. Jácome, de Roma, para estudiar pintura al fresco. Estudió por tres años. Empieza a explicarme cuestiones técnicas. Yo las entiendo, pero no es cosa de trasladarlas a los lectores. Y consumado el aprendizaje, hizo un buen uso del mismo. Es decir, pintó frescos.

   En 1978, dieciocho años después del día que salió para Florencia a estudiar medicina, regresó a Nicaragua. Llegó seis días antes de la muerte de Pedro Joaquín Chamorro. Y allí estuvo hasta que tres años después vino a Los Ángeles en el pasado mes de marzo.

   Y poco días después de nuestro encuentro, a mediados de julio, retornó a su país. No encontró en California las posibilidades que se había imaginado. Por otra parte, creo que no trabajó nada en su tierra y entiendo que nada aquí pintó. Por lo pronto ya nada pude ver.

   Pero, ¿qué hizo en los años que vivió en Nicaragua? Ya sé que fue un tiempo difícil para el arte.

   Hizo dos exposiciones en el Instituto Nicaragüense de Desarrollo. Expuso en el Instituto Médico Psicológico Nicaragüense. Exactamente con la inauguración de este establecimiento. Después los acontecimientos que se precipitaron no le permitieron seguir exponiendo. Tampoco fue posible dentro de la nueva situación surgida en su país. No hubo oportunidad. Se vivían demasiadas tensiones y preocupaciones. No era posible.

   Después de que ya tengo una imagen de la trayectoria personal y artística de Hugo quiero saber más de él. ¿Qué pintaba desde Italia? ¿En qué consiste su arte? Empezó pintando paisajes toscanos. Habla de la suavidad de sus colores. Ha dado especial importancia a la figura humana. Aparte de la influencia latinoamericana, ya apuntada, señala en su pintura cierto acercamiento a la escultura.

   Después de esta primera etapa, viene la del frescor. Los hizo en la escuela en que estudió… Los pintó en casas particulares, en lugares públicos. ¿Qué temas? Una pintura social, con el deseo de presentar la problemática humana, abundan en sus obras los tipos proletarios. Ha aspirado a ser un intérprete de las nobles inquietudes de los humildes de nuestro tiempo.

   Hay  una tercera etapa. El tema de Roma. La Ciudad Eterna, le llegó a lo más hondo del alma y lo inspiró. Pero lo romano no excluía la preocupación social.

   Como no tengo nada suyo ante mis ojos, me atengo a su dicho,  y le pregunto cómo define su arte. Me contesta con un retruécano: —El contenido en la forma  y la forma en el contenido… bueno, eso es la esencia suprema y pocas veces lograda por los más grandes artistas de todos los tiempos y en todas las artes. En artes plásticas y  en literatura. No cabe duda de que cada asunto requiere un estilo propio.

   Me explica la importancia que para él tiene el contenido. Y el predominio de la materia en sus cuadros. Usa un óleo denso. Más que con pinceles pinta con brocha.  Usa mucho la espátula. Todo esto me va orientando. Eso de la simbiosis del fondo y de la forma me sigue gravitando. Hugo confiesa su filiación clásica. Lo clásico determina su obra. Sus dioses son Leonardo, Miguel Ángel, Rafael, Massacio, Giotto.

   No pinta lo que ellos pintaban, pero quiere pintar como ellos lo hacían. Es decir el vino nuevo en los viejos odres: ¿Qué vino nuevo? responde: —La problemática nacional…

   Pone en mis manos un cuaderno. Todo sobre él. Se inicia con su ficha biográfica y sigue con la relación de sus premios. Con esto las exposiciones. Es impresionante.

   Primero Italia. Luego Nicaragua. Imposible copiar. Se continúa con reproducciones de informaciones periodísticas de Italia. Veo los titulares con su nombre. Veo artículos dedicados a él por prestigiosos críticos.

   “Un nuevo nombre en la pintura nicaragüense: Hugo Palma”, dice “La Prensa Literaria”, de Managua, cuando aún estaba en Roma.

   Dentro del cuaderno encuentro la invitación para exposición suya.

   Expuso cuarenta obras. Vuelvo al cuaderno. Observo la reproducción de obras suyas. Efectivamente, el corte es clásico. El tema es actual. No cabe duda, es un gran pintor.

   ¿Qué estará haciendo en Nicaragua? ¿Por qué no volvía a Italia? le pregunté. Había vivido allá dieciocho años ¿No era acaso un extranjero en su tierra? Leo algunas de las declaraciones que hizo en Managua, de contenido político. Pero se produjeron antes de la situación actual.


  Pero Hugo Palma Ibarra es un artista y no un político por muy comprometida que sea su arte. Y un artista que pinta bajo el siglo de lo clásico. Es decir, la suprema serenidad de la forma, la magna armonía entre el contenido y la forma.