viernes, 17 de julio de 2015

ARTISTAS NICARAGÜENSES ENRIQUECEN LA NUEVA PINTURA TICA. Por: Gladys Ramirez de Espinosa. La Prensa Literaria. Domingo 24 de Octubre de 1982.


    Ha llegado a nuestras manos un catálogo que lleva por título “Nueva Pintura de Costa Rica” y en él se despliega el contenido de la “Segunda Exposición de la Nueva Pintura de Costa Rica”.


   
       En dicho catálogo se lee lo siguiente:

     “Indiscutiblemente Costa Rica vive un momento dinámico en su cultura que sólo la historia sabrá evaluar. Hoy tiene este país un movimiento de vanguardia en las artes plásticas que hasta hace tres años le era desconocido”.

     Y agrega, “ahora Costa Rica cuenta con un movimiento estimulante para el momento plástico con la aparición del “Grupo de Pintores Independientes” que bajo la iniciativa de Alberto Icaza (nicaragüense) y de Óscar Méndez (costarricense ampliamente conocido en nuestra patria ya que vivió largos años en Nicaragua, compartiendo el quehacer cultural con nuestros artistas) se ha ido conformando desde su primer intento de organización en 1980 y ya tiene la cooperación entusiasta de otros pintores en cuya lista se cuentan en orden de adhesión, Gonzalo Morales y Rodolfo Stanley, Xenia Gordienko, Luis Chacón, Ricardo Ulloa Barrenechea, Martalicia Almeida y Cathy Guiusti, Rafa Fernández y Gerardo González”.

     Historiando sobre este grupo artístico que preside un nicaragüense, Alberto Icaza, encontramos datos interesantes de su trayectoria. En 1981 el Grupo de Pintores Independientes presentó en el Museo Nacional de Costa el “Primer Salón de Octubre” con cincuenta y seis obras, y contó con la presencia, al inaugurarse, del reconocido crítico de arte José Gómez Sicre.

     Luego el grupo asesora a otras exposiciones en diversos centros culturales y la ciudad de San José  se convierte en escenario para la obra de 120 artistas. El Dr. Gómez Sicre invita a nombre de la OEA una selección de 13 artistas bajo el título “Nueva Pintura de Costa Rica”, se inaugura la nuestra en el museo de Arte Contemporáneo de América Latina en Washington D.C., ello fue en el año 1982; la muestra mereció excelente acogida entre críticos y coleccionistas quienes adquirieron la totalidad de las obras expuestas.

     Ahora este dinámico grupo presenta una nueva exposición su “Segundo Salón de Octubre” que cuenta con la participación de artistas y críticos internacionales. En el catálogo de esta exposición figuran 4 destacados pintores nicaragüenses:

     Alberto Icaza, nació en León, Nicaragua en 1945, estudió en la Escuela de Bellas Artes de Managua, Nicaragua, bajo la dirección de Rodrigo Peñalba.


     Niña Bebout, nació en Bonanza, Nicaragua, en 1947, estudio en la Academia Activista Artística  en Milano, Italia; en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Managua; Universidad de Palo Alto California y en los talleres de Manuel de la Cruz González y en el de Alberto Icaza en San José de Costa Rica.


     Arturo Portocarrero, nació en Nicaragua, en 1946, estudia en la Southern University of Mississippi.


   
  Adela Vargas, nació en Granada, Nicaragua, en 1911, conocida artista naive de relieve internacional, su nombre apareció junto al de los grande del Naive en el libro de Oto Bihalji-Merin “Master of Naive Art” y cuenta en su haber, el haber exhibido en los Estados Unidos, Nicaragua, Italia, Bélgica, Brasil, Venezuela, Colombia y España.


    
Todos ellos residen en la actualidad en la hermana república de Costa Rica y con su aporte artístico contribuyen a su desarrollo cultural.

     José Gómez Sicre, uno de los más respetados críticos de arte de la actualidad y quien se ha especializado en pintura latinoamericana, director del Museo de Arte Contemporáneo de América Latina, ha llegado de nuevo a San José de Costa Rica para estar presente en la apertura de este “Segundo Salón de Octubre”, y ello es indicativo de un interés que hace honor a los participantes.

     El presidente de Costa Rica don Luis Alberto Monge inauguró la noche del pasado 11 de octubre esta “Segundo Exposición de la Nueva Pintura de Costa Rica” en el Museo Nacional. Durante el acto los participantes, que dedicaron al mandatario dicha exposición, ofrecieron un cuadro a la esposa del presidente doña Doris Yankelewitz de Monge. “Es fundamental resaltar el hecho de que, ante una situación económica en crisis y proceso de estabilización, el artista responde con más intensidad, porque su necesidad de manifestar se hace más crucial cuanto más agudas son las limitaciones materiales”, y  agregó, “es particularmente necesaria la enseñanza que proporciona el arte en épocas difíciles”, expresó el presidente de Costa Rica, Luis Alberto Monge al inaugurar la exposición.

     Volvemos a reafirmar nuestra convicción de que la Escuela de Pintura que fundó en Nicaragua el Maestro Rodrigo Peñalba, trasciende en el tiempo y en el espacio. Son muchos los continuadores de ese arte que descubrió Rodrigo en el consciente de sus alumnos a quienes armó con el conocimiento para que pudiesen expresarse y proyectarse. Son muchos los maestros de la Nueva Pintura Nicaragüense, algunos de los cuales han traspasado las fronteras patrias llevando a donde quiera que estén ese arte que es parte de nuestro patrimonio.


     En esta misma edición de la Prensa Literaria, reproducimos un artículo sobre Adela Vargas a quien el Diario “La Nación” de Costa Rica dedica amplio espacio.

miércoles, 15 de julio de 2015

A ADELA VARGAS NO LE TIEMBLAN LAS MANOS PARA PINTAR*

   

Adela Vargas tiene 76 años de edad y está pasando por uno de sus mejores momentos artísticos. Aunque en nuestro país no es muy conocida, es una de las creadoras de Pintura Primitiva más importante del continente.


     “A mí las manos no me tiemblan y la vista está perfectamente. Yo voy segura a pintar” dice con un inconfundible acento nicaragüense al justificar su estricto horario, de 9 am. a 6 pm. dedicado a realizar obras que después en el mercado internacional se cotizan en no menos de US$4,000. dólares.

     Doña Adela será la “Estrella” esta noche, cuando el grupo de Pintores independientes inaugure la “Segunda Exposición de la Nueva Pintura de Costa Rica” en el Museo Nacional.

          “SOY UNA MUJER SENCILLA”

     Adela Vargas nació en Granada, el 15 de septiembre de 1906, pues sus padres, Manuel Vargas y Margarita Alfaro, eran oriundos de esa ciudad.

     Al casarse con Luis Icaza Reyes, pasó a residir en León y allí vivió en el lugar natal de Rubén Darío, “hasta que me hizo salir la guerra”.

     “Yo nunca pinté de colegio” advierte doña Adela, y no fue sino hasta que su hijo mayor Alberto, la convenció de lo contrario, que hizo su primer cuadro.

     Eso fue en 1967. La fecha coincidió con la celebración del Centenario de Darío y la obra fue invitada a Managua a participar en la exposición colectiva de carácter internacional que se organizó con ese motivo.

     El acontecimiento atrajo muchos críticos, entre ellos el Dr. José Gómez Sicre, quien seleccionó el trabajo y a la “Joven” pintora para que expusiera en la Unión Panamericana de Washington.

     “Ni yo misma lo quería creer, pues, yo nunca he tenido ambición de plata ni de vanidad, porque soy una mujer sencilla”, confesó doña Adela.

     “Al principio me costaba, pero con el tiempo le he tomado el gusto”, dice refiriéndose a la pintura.

     La propuesta de Gómez Sicre se concretó en 1971, cuando expuso en Washington. Desde entonces su obra se ha exhibido de manera individual en el Milwaukee Art Center y en la Universidad de Dallas.

     Ya en 1967 había participado en la LX Bienal de Sao Paulo, Brasil, y un año después en la Bienal de Lima, Perú. De allí en adelante su pintura ha formado parte de colecciones en Venezuela, Bélgica, Italia, Nueva York, Colombia y Centroamérica.

                  “SI SE ME OCURRE”

     “Yo pinto de imaginación, inspirada por el Popol Vuh, los versos de Rubén Darío y la religión, pero con ideas propias; yo no voy a copiar. Y pinto directo el cuadro, sin hacer bocetos. Es nada más imaginación”, reiteró doña Adela. A mí lo que se me ocurre lo pinto. 

          
¿QUÉ PASA SI NO SE LE OCURRE NADA?

     Si se me ocurre.

     Como soy tan católica es Nuestro Señor el que me guía mi mano. También pinto flores, porque soy una amante de ellas desde niña. Mi madre tenía el mejor jardín que había en Granada. Yo regalo flores y para mí nada mejor que me las regalen. Cuando joven puse una floristería y todos los arreglos los hacía yo, como si fueran telas”, continuó.

     Doña Adela está pintando ahora como en su primera época y asegura “Yo me siento igual”. Durante la Revolución Nicaragüense le fue imposible hacerlo, por “el horror que pasé en León. Las balas pasaban silbando a la par y me lo robaron todo”.

     Ahora crea con calma, sobre recuerdos de niñez y juventud, pues las cosas inmediatas no han podido dañarlas. “Me tranquiliza pintar. Yo pinto sólo cosas alegres, para qué me voy a mortificar con eso de guerras…”

     Con la nueva producción artística le está lloviendo las ofertas para comprar y exponer sus cuadros, y doña Adela se ha llenado de nuevo entusiasmo: “Viera que ilusión”. La gente me pregunta – ¿cuánto te dilatás haciendo un cuadro? Es como que me preguntés cuántos años voy a vivir. No sé. —

     ¡QUE LINDO LE SALIÓ ESO DOÑA ADELA!

         Ya tengo en la cabeza el próximo que voy a pintar.

              ¿Y QUÉ ES?

     Pues más primitivos.

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*En: La Prensa Literaria. Domingo, 14 de Octubre de 1982.


LA REVOLUCIÓN EN UN MURAL DE ALEJANDRO CANALES. Por: Leoncio Sáenz. En: Ventana. Sábado, 22 de enero de 1983. Pág. 15.


En días pasados asistimos a la inauguración de un hermoso mural ejecutado por el pintor Alejandro Canales miembro activo de la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura (ASTC) en el Auditorio del Instituto de Seguridad Social y Bienestar (INSSBI) con temas alusivo a a la Revolución en sus múltiples aspectos y facetas, tratados con gran libertad creativa y lucidez interpretativa en todos y cada uno de los elementos que conforman una composición muy moderna, de colores cálidos y vibrantes, unidas a una composición muy equilibrada de proporciones justas casi matemáticas, por la precisión coherente de forma y contenido aunado cierto sentido del arabesco muy propio del artista que ha sabido encontrar en este mural el camino certero hacia mejores logros en el futuro. Nos llena de regocijo al notar el avance cualitativo de Canales en esta obra al abordar el tema de por sí complejo como es el de la Revolución, sino de la forma utilizada al interpretarlo sin el fácil recurso de ciertos manierismos que algunos pintores nicaragüenses, de la década del 50 ensayaron al tratar temas murales, siguiendo las directrices de la Pintura Mural Mexicana, olvidándose de la originalidad que resulta de la libre interpretación de los temas con sentido creativo, sin subordinarse demasiado a ciertos cánones o ideas preestablecidas que limitan y entumecen una obra, por bien intencionada o formalmente pintada que sea, siempre la faltará espíritu o ángel que le dé resplandor y brillo propio será como el reflejo de luna llena en el inmóvil y transparente espejo de un estanque.

     Hemos apreciado en su justo valor esta obra reciente de Canales en el campo difícil y poco explorado de la Pintura mural, quizá porque nuestra tradición artística no se inserta en ese campo, pues es bien sabido que los artistas precolombinos nicaragüenses no lo usaron sencillamente porque no tenían paredes de mampostería en que pintarlos, ya que su arquitectura civil y religiosa no hizo nunca uso de piedra cantera o adobe en la construcción de templos y palacios como Mayas, Aztecas e Incas, a excepción de unos pequeños adoratorios de piedra sin argamasa, lo arquitectos con sabiduría y fino intelecto les indujo a usar materiales livianos como la madera y la paja en sus construcciones que resultaron más resistentes y seguras merced a los continuos terremotos que periódicamente sacudían la tierra, echando al suelo gruesas y pesadas estructuras, como las que edificaron los españoles, para caer luego abatidas por la furia tectónica de esta tierra donde habita quizás en sus entrañas el infatigable Dios Vulcano que no se cansa de martillar el yunque y encender la fragua. El tiempo y la historia dieron la razón de vivir en ranchos a nuestros ancestros.

     Este mural de Canales está pintado sobre una pared de madera laminada, lo cual garantiza que no se desplome al primer temblor, como ocurrió con el terremoto del 72 que destruyó algunos murales en la vieja Managua, al desplomarse las paredes también se iba con ello lo pintado, como sucedió con los murales de Pérez Carrillo y Caracas en el Instituto Ramírez Goyena y los murales en relieve de Leoncio Sáenz en el Supermercado La Colonia de Montoya hicieron posible que se modificaran,  las técnicas, claro ejemplo de ello son los grandes murales pintados por Sáenz en 74 en madera laminada sobre bastidores en el Supermercado de Nicaragua de Plaza España, que por su solidez puede resistir un terremoto sin sufrir daño alguno porque la estructura en que se sustentan es de acero y concreto reforzado, cabe señalar que están ubicados en el interior del edificio protegidos de la intemperie.


     Cabe señalar que este es el tercer mural que pinta Canales en un lapso comprendido de años a partir del triunfo de la Revolución. El primero más grande está ubicado en el Parque Luis Alfonso Velásquez, ocupa una gran pared de taquezal de una casa solitaria que un tiempo fue el restaurante “La Crucita” en la vieja Managua. Es un mural efímero hecho para vivir poco tiempo, pues el fuerte sol y la lluvia lo castigan constantemente, está pintado en acrílico sobre una pared áspera con signos de grietas por todas partes, aquí Canales utilizó una técnica poco usual en su pintura, figuras de mujeres en diversas actitudes, de acentuado volumen utilizando como recurso el claroscuro y los medios tonos. La composición es bastante arbitraria y no lleva una secuencia coherente, las figuras parecen aisladas del contexto total de la obra como añadidas para llenar espacios quedando grandes vanos sin pintar. Su mejor logro es la parte más alta en el extremo derecho de la pared. Una figura de mujer corpulenta se levanta dando la idea de fuerza y monumentalidad. El segundo mural más pequeño está situado en la pared de lo que otrora fuera de Cafetería “La India” de grata recordación de pintores y poetas que en amena tertulia vieron desfilar los últimos días de una Managua agitada y bohemia. Este mural es más bien decorativo de colores brillantes y llamativos, tiene por tema mujeres cortando café, no logra sin embargo darle el sentido que debe tener un mural; parece más bien un dibujo a color agrandado, con pequeños detalles que se pierden a cierta distancia, no logra imprimirle ese golpe que a primera vista totaliza toda la obra en una síntesis. No obstante hace uso por primera vez del color blanco, lo que indica y a un avance que luego desarrollará con feliz resultado en este último mural, donde la composición es casi abstracta, el uso deliberado de colores planos de contraste acentuados por el blanco, formando ya parte integral de la composición, realizando las formas sin perder la entonación total de la obra, que resulta compacta  y homogénea. Lástima que usara colores en esmalte de los que se usan para pintar casas, quizá debido a la austeridad o a la falta de acrílicos en el mercado, lo que impide que los colores sean más vibrantes y transparentes, perdiéndose así un mejor efecto visual más armonioso y acabado. En fin esta obra pese a las limitaciones antes señaladas, conserva calidad y frescura y nos demuestra que puede hacerse arte de calidad usando los medios y materiales al alcance, es también una lección de disciplina y amor al trabajo hecha con dedicación y buen gusto estético de nuestra admiración y  reconocimiento. 

lunes, 23 de febrero de 2015

FERNANDO SARAVIA, EN ESCULTURA GANADOR DEL CONCURSO PRENSA LITERARIA. En: La Prensa, viernes 3 de Marzo de 1979.





Con motivo de haberse cumplido el 2 de marzo de 1976 CINCUENTA AÑOS de fundado el Diario La Prensa, esta empresa instauró con carácter anual el PREMIO LA PRENSA LITERARIA, que tiene como objeto el fomento de las letras y las artes en nuestro país. Dicho premio es de DIEZ MIL CÓRDOBAS.

En 1976 se convocó en la rama de Ensayo, habiendo resultado ganador el Dr. José Emilio Balladares Cuadra; en 1977 se convocó en la rama de Cuento, habiendo resultado ganador el Dr. Fernando Silva Espinoza; en 1978 se convocó en la rama de Novela, habiéndolo obtenido el Dr. Luis Favilli Picasso (su obra “Ejerciendo” está próxima a aparecer) y para 1979 se convocó en la rama de Escultura habiendo resultado ganador Don Fernando Saravia, y obtenido una mención honorífica don Frank Orozco.

Cumpliendo con el punto No. 10 de sus bases, LA PRENSA nombró como jurado a tres personas idóneas, conocedoras y vinculadas al desenvolvimiento artístico nicaragüense: Don Rodrigo Peñalba, pintor, maestro de arte de varias generaciones y exdirector de la Escuela de Bellas Artes; don Horacio Peña, profesor y escritor, que en diversas oportunidades ha tenido a su cargo la cátedra de Historia del Arte, y la Srta. Mercedes Gordillo, directora de la Galería Tagüe de esta capital, y muy conocida por sus vinculaciones artísticas.

Cumpliendo con el punto No. 11 de las bases de la convocatoria, estamos haciendo público por este medio el fallo del jurado, y hemos escogido a propósito el día de hoy en que este diario cumple cincuenta y tres años de existencia al servicio de la verdad, la justicia y de todo el pueblo nicaragüense.

Cumpliendo con ese mismo punto comunicamos que el premio se hará efectivo el próximo miércoles siete de marzo, en un acto sencillo en el que participarán miembros de la dirección de este diario, el jurado, el ganador y el beneficiado con la mención honorífica.

Cumpliendo con el punto No. 13 de las bases, hacemos saber a los artistas que tuvieron la gentileza de participar, que pueden retirar sus trabajos en el transcurso de este mes de marzo. Asimismo queremos patentizarles nuestro agradecimiento por su participación, y expresarles nuestra admiración por sus obras que adquieren más mérito en un país que no ha tenido tradición en la cultura.

Finalmente transcribimos el Acta del Jurado, la que literalmente dice:

ACTA ÚNICA

Los suscritos miembros del jurado constituido para otorgar el “PREMIO LA PRENSA LITERARIA DE CULTURA, 1979”, levantan la presente Acta y declaran:

1) Que fueron recibidas siete obras del género en concurso, todas las cuales llegaron amparada bajo seudónimos y cumpliendo todas y cada una de las bases del concurso, por lo que se consideraron calificadas para discusión y participación en el certamen.

2) Que después de examinar detenidamente todas las obras, se concedió por unanimidad el Premio LA PRENSA LITERARIA, rama de Escultura 1979, a la obra con el nombre de LA VICTORIA DE PEDRO por su plasticidad, uso y empleo del material en una forma profesional, creativa y simbólica.

3) Que abierta la plica en un segundo acto, esta correspondió ser de Fernando Saravia, ganador por lo tanto del Premio La Prensa Literaria, rama de Escultura, 1979.

4) Que el jurado concedió una mención honorífica a la obra BUSTO, y que abierta la plica correspondiente, esta resultó ser de Frank Orozco.

Y para constancia firmamos la presente Acta en Managua, Nicaragua, a los veintiocho días del mes de febrero de 1979.

RODRIGO PEÑALBA
MERCEDES GORDILLO
HORACIO PEÑA

sábado, 21 de febrero de 2015

El arte de la ceramista Por Arnulfo Agüero. En: La Prensa, 18 de Junio de 2014.


Vitral, de Rossi López. LA PRENSA/Arnulfo Agüero





La maestra Rossi López expone 25 años de su arte, donde reúne personajes históricos, El Güegüense, abstracciones, aves, y flores


Más de ochenta piezas, entre cerámicas, artesanías, esculturas, vitrales, mosaicos, óleos y esculturas, expone en su primera retrospectiva Rossi López Huelva, artista multifacética nacida en 1933 y considerada una de las primeras mujeres que se dio a conocer en los años sesenta en la Escuela de Bellas Artes, en Nicaragua.


Rodrigo Peñalba, Omar D’León, Francisco Pérez Carrillo, Armando Morales y el escultor Noel Flores, entre otros, fueron los colegas de su tiempo con lo que esta maestra se educó. Así con personalidades del mundo artístico, como el grabador mexicano José Luis Cuevas, y el curador José Gómez Sicre, jefe de Artes Visuales de la Unión Panamericana.


Sus obras abstractas pintadas con óleo, dice López, tocan temas que rememoran los días que pasó en la cárcel por protestar contra el régimen militar de Anastasio Somoza García, año en que sucedió la masacre de los estudiantes de 1959. Una de sus obras abstractas la tituló Alma, otra se relaciona con su intimidad, y llamó Mi ser.


TOME NOTA


Inauguración de la retrospectiva Homenaje a Rossi López, martes 17 de junio, a las 6:00 p.m., en el Salón de los Cristales del Teatro Nacional Rubén Darío. Clausura el 27 junio.


OBRAS EN MOSAICO


En cuanto a las obras tratadas con mosaicos, la más reciente es Guardabarranco con sacuanjoche; esta misma técnica ha empleado para crear sobre las mesas obras de mosaicos semifigurativas, al igual que en lámparas.


Otros de sus temas son los retratos, de los cuales presentará una colección, en ella incluye al líder cubano Fidel Castro, “pero visto desde su ancianidad”, dice la artista. Otros de sus personajes son el fundador del FSLN, Carlos Fonseca Amador; asimismo expondrá imágenes de El Güegüense, y mujeres vendedoras.


“El pintar y realizar estas obras y verlas reunidas a mis 81 años de vida es emocionante, porque me siento que no estoy finalizando la vida, sino iniciándola con intensidad cada día”, expresa con optimismo López, quien ha invitado al músico Ronald Pereira para que anime la inauguración de la retrospectiva.


VIDA EN BREVE


Rossi López vivió una temporada en México y se trasladó a Cuba, donde residió veinte años de su vida de exilio. En este país, refiere la artista, estudió cerámica en la Escuela de Arte Cubanacán. Trabajó en el Museo Nacional, dirigido por la ceramista Marta Arjona, así también en la Dirección de Artes Plásticas del Ministerio de Cultura de Cuba, e impartió clases a maestros y artistas sobre estas técnicas.


A su regreso a Nicaragua en los años ochenta recibe el respaldo del poeta Ernesto Cardenal, entonces ministro de Cultura, y funda la Dirección de Artes Plásticas y Diseño, desde donde se encargó de organizar a los grupos de artesanos. Se retira, y dedica a pintar sus abstractos y trabajar sus vitrales, esculturas y mosaicos; años después funda un taller de vitrales y cerámicas, tarea que comparte con Carlos Pérez López.